Andrés Lejona, el vecino del primero
•enero 16, 2010 • Dejar un comentarioMi amigo y ex-vecino Andrés me avisa con poco tiempo, y aún me pide que no le riña, de la que va a ser su próxima exposición de fotografía en su actual país de residencia, Luxemburgo, en el Centre d’Art Ville de Dudelange, con vernissage inaugural el 16 de este mes y hasta el final de Febrero, con horario de 15 a 19 horas. Y no sé si voy a poder ir… Y es doblemente penoso.
A Andrés lo conocí porque yo vivía en un segundo y un buen día llegó otro español al primero. Cuando supe que era fotógrafo, le dí el coñazo todo lo que pude para aprender algo de él, y me enseñó a mirar un punto rojo colgado en una puerta de mi casa. “Míralo cuando pases, cuando estés sentado o en la cocina (en nuestras casas de entonces se podía ver todo desde cualquier sitio). Y eso es algo que no se olvida, porque es de las cosas más importantes que me han enseñado en la vida, y no sólo en fotografía.
Era Andrés un personaje interesante por su nobleza bilbaína y por su simpatía sin barreras, porque era un hombre de mundo, porque sabía contar historias y chistes. Hablaba de su vida en Colombia, o cuando trabajó en el Circo, viajando por el mundo. Hasta hacía reir contando su aburrimiento lisboeta.
Su cuaderno de viaje, aquél cuaderno, qué dibujos, qué letra. Qué pena no haber podido robárselo cuando pude. Su bota de vino, fiel compañera. Su azulejo de “Soltero y cuarentón, que suerte tienes, ladrón”.
Míralo ahí, con un vino…
Recuerdo como trabajaba duramente para lo que le mandasen. Recuerdo comer y cenar por ahí con Dominic, el filósofo-florista, con aspecto ascético y budista, que se metía los bifes por kilos y los whiskys sin sentir. Recuerdo con ellos una Nochevieja en su casa, reparando tardíamente que eran las doce menos diez y Andrés tenía que estar haciendo las fotos de los fuegos artificiales. Recuerdo que aparcamos en medio de la calle y recuerdo como corríamos, junto al Cais do Sodré, con Andrés parando de vez en cuando para tirar alguna foto. Aquella noche acabamos en una casa enorme en la que yo no conocía a nadie.
Recuerdo madrugadas en el Clube Naval de Lisboa, hoy restaurante tailandés, cuando a las 5 de la mañana se llenaba de sudor, porros y rastas.
Y recuerdo una de las últimas veces que nos vimos, poco tiempo despues de, cansado de Lisboa y sus circunstancias, decirme que no aguantaba más, que estaba con la cuenta atrás. Fue en mi fiesta de treinta aniversario, en el Bar do Peixe, en la que nos cogimos una cogorza monumental y él se fue de madrugada caminando hacia la playa para, según decía, robar una barca y navegar. Nos costó encontrarlo al día siguiente, y aunque lo hicimos, me gusta recordar esa despedida como la real, la verdadera.
Hasta aquí la persona y el personaje.
El fotógrafo es excepcional. Con un currículum de currantículum, por así decir. De hombre que ha hecho en fotografía todo lo que fuese necesario con los medios que le diesen, sin ser una diva, para poder pagarse sus vicios y su virtud. La fotografía de un hombre con imaginación infinita que, por eso mismo, no puede ser nunca mala. Sus retratos de amigos, que componen esta exposición (a mí nunca me retrató, y me apena), son fabulosos porque reflejan en mucho al retratado, al cual se preocupa en conocer bien y en asociarlo a su propia inventiva prolífica y perversa.
Su técnica, impecable, porque es un hombre sabio, metódico y trabajador. Así que no falla. Esas cualidades son las que sólo tienen los artistas. Por eso, los que estéis por allí cerca, en Francia, Benelux, Alemania o Suiza, gastaos los cuartos en esa maravillosa red de trenes e id a verla.
Porque si os gusta el arte Andrés es, sin duda, un artista; en todos los sentidos.
Y una de las mejores personas con las que me he cruzado en la vida.
Insignificancia
•enero 13, 2010 • 3 comentariosEs en los momentos en los que, como hoy, la tierra ruge, que deberíamos mirar con desprecio nuestras pequeñeces, nuestras patrias. E intentar sobrevivir, dignamente, equilibradamente. Sin banderas, sin tribalismo. Todo deja de tener sentido cuando la tierra ruge, cuando el universo nos demuestra que importamos poco, incluso para el planeta, y que no sólo no tenemos poder para destruir la vida, sino que no sabemos ni huir de la muerte cuando éste tiembla. Que el ser humano desaparecerá y el planeta y el universo seguirán allí, sin fronteras.
Ayer, cientos de miles de personas murieron por la furia de un planeta que, siendo acogedor, es también hostil. El sufrimiento no se puede contabilizar. Que el horror y la pena de pensar en todos ellos, en sus últimos minutos, no se pierda en lo más hondo de las notícias que algún día fueron. Aprendamos.
Solo somos brazos para ayudarnos. Cabezas para pensar.
©NASA, 2009
No soy yo quien grita (Joszef Attila)
No soy yo quien grita: es la tierra que ruge.
¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡El diablo ha enloquecido!
Escóndete en el fondo limpio de los manantiales,
fúndete al cristal de la ventana,
ocúltate tras los fuegos de los diamantes,
bajo las piedras, entre los insectos,
escóndete en el pan recién salido del horno,
oh, tú, pobre, mi pobre.
Con el fresco aguacero fíltrate en la tierra.
Es inútil que sumerjas tu rostro en ti mismo
cuando sólo puedes lavarlo en otros ojos.
Se la delgada arista de una brizna
y serás más grande que el eje de este mundo.
¡Oh, máquinas, pájaros, frondas, y estrellas!,
nuestra estéril madre pide a gritos parir.
Querido amigo, cariñoso amigo,
puede resultarte terrible o maravilloso, pero
no soy yo quien grita, es la tierra que ruge.
Esperando la barca
•enero 12, 2010 • 2 comentariosTurbio fondeadero donde van a recalar,
barcos que en el muelle para siempre han de quedar…
Sombras que se alargan en la noche del dolor;
náufragos del mundo que han perdido el corazón…
Puentes y cordajes donde el viento viene a aullar,
barcos carboneros que jamás han de zarpar…
Torvo cementerio de las naves que al morir,
sueñan sin embargo que hacia el mar han de partir…
(Nieblas del Riachuelo, tango, Enrique Cadicamo)
Historias de Buenos Aires
•enero 11, 2010 • 9 comentarios© MPG, 2009
Podría romancear ahora mis días en Buenos Aires. He preferido digerirlos como se digiere un festín exagerado. Al principio, no os puedo ocultar mi decepción. Decepción que se suavizaba cada día hasta convertirse en la añoranza que hoy siento. De la necesidad de volver.
El sol del final de primavera, tardes largas, cenas bulliciosas, milongas, música, música por todas partes. Tango, folklore, rock, jazz. Cine y teatro, ópera y fútbol. Todo se respira en cada esquina. Mercaditos, sol, mate, jardines. La ciudad de los árboles, la ciudad fresca. Las plazas, las terrazas… Los portales de hierro y cristal y el cementerio más alegre del mundo. La Biela, la Ideal, el Richmond…
Voy a ir contando cosas. Y os las van a ir cantando, comenzando por esta chica uruguaya que os presento hoy, uruguaya como muchos grandes del tango, Francis Andreu que lamenta el clásico “Anclao en París”, la angustia de un porteño en París que añora el barrio y el centro. Que quiere volver, aunque guarda poca esperanza.
Aviso a los que hagan, como yo, turismo. No vale la pena ir a ver Buenos Aires. Hay que volver a verlo. Se tarda en entender, como se tarda en llegar. Pero cuando se ha visto, masticado y digerido, se entiende.
Elemental
•enero 10, 2010 • 5 comentariosEn mañana dominical y cenicienta lisboeta, con una lluvia persistente y temperaturas sorprendentemente bajas para Portugal en medio del calentamiento global, y a pesar (muy a mi pesar) de que he descubierto recientemente que llueve más aquí que en Londres, voy a trasladar hoy el blog a la que es, probablemente la única ciudad-monstruo donde me agradaría vivir. A ello contribuye la amabilidad de sus habitantes, el humnor nacional, la elegancia de su imagen y ser, efectivamente la verdadera y, permítanme, única metrópolis de Europa, donde cualquier rasgo provinciano se borró hace algunas décadas.
Y un personaje que resume esas características inglesas es el de Sherlock Holmes. Preguntaréis si no es Holmes un ser demasiado frío para ser amable, demasiado cerebral para ser simpático. Pues no, y esa es la parte reconfortante de la última película del divertido Guy Ritchie (otro inglés típico, educado, malhablado y simpático), al que esta historia le viene como anillo al dedo, por sus características personales.
Muchos denigran la historia que se cuenta en esta nueva versión de Sherlock Holmes por considerarla demasiado “americanada”. He de decir aquí que no conozco los libros de Holmes, así que hablo con la ignorancia del lego y con la pureza del inocente. Pero me fío del criterio y la opinión de mi amigo y compañero de trabajo Marco, ávido lector de la obra de Conan Doyle, cuando me dice que este es un personaje más parecido al Holmes real que al que numerosas series y películas nos han hecho pensar.
Ritchie y sus guionistas pintan a Holmes como un hombre de extrema inteligencia y un alto sentido de la justicia y el orden establecido. Pero también como un rufián con poco parangón.
Holmes, lejos de aquella imagen de gentleman que se transmite, era un adicto a la cocaína y a la morfina, fumador empedernido, luchador de Bartitsu (que es una suerte de arte marcial mixta, un derivado inglés del jujitsu japonés, que dominó el inicio del siglo XX en el Reino Unido, siendo la primera vez que las artes marciales japonesas se mezclaron con las europeas), obsesionado con Irene Adler, poco amigo de la higiene, as del disfraz y huraño, casi psicótico.
Todo ello representado por un cada vez más sólido (porque ya no se cae de lado en los rodajes) Robert Downey Jr. que exhibe un acento neutro, evitando parecer americano y sin cargar con un falso acento londinense que sería ridículo y al que se le notan tablas en representar a hampones con problemas de drogas, y que ya ha demostrado su facilidad en la comedia, romántica o no, en el drama y en la acción.
Para acompañar, Jude Law representa a Watson, un hombre que lucha contra el mal y, a la vez, por mantener a Holmes, y así a sí mismo, en el mundo de los vivos y respetables, pero que a la vez apuesta su dinero en los combates en los que Holmes lucha y que cuando el detective se “desactiva”, le empuja de nuevo a la calle.
Un guión de acción que si bien no es muy profundo, es lo suficiente para el género, aportando a la cartelera una película de acción con seso (no, no es con sexo, es con seso), que entretiene y que no da la sensación de otra vez haber perdido dinero en la bolsa.
Y Guy Ritchie es Guy Ritchie. Ambientes underground, mafiosos repugnantes, acción bestial con escenas de lucha como sólo él sabe hacer y humor un poco malicioso, dando a la película ese estilo que le hace perfectamente reconocible con ver dos minutos de cualquiera de sus películas. Podrán decir que esto es ser repetitivo, pero también Scorsese lo es y no por eso es un director menor.
En fin y resumiendo, que oirán muchas cosas malas, que si no es Holmes… pero si lo que quieren es ir al cine a entretenerse y divertirse, esta es la película. Y sí, sí es Holmes.
Insulina para el alma
•enero 9, 2010 • 5 comentariosReconfortante saber que Portugal ha aprobado hoy en la Assambleia da República el matrimonio gay. A pesar de los vericuetos que el gobierno ha elegido para hacer las cosas a medias, entre los cuales incluye el de casarme con mi mujer “de facto” y sin preguntarme, parece que hemos llegado a una situación de justicia social. A pesar de que el gobierno aprovecha que el pisuerga pasa por Valladolid para entretenernos con eso y no hablar de la lamentable situación económica que atravesamos (si alguien me lo va a preguntar, estamos más estables que en España y con muuuucho menos paro)
A pesar de eso, es una excelente noticia.
Porque esto no depende de si son homosexuales o de color verde. Simplemente es una cuestión de ciudadanía. Y en una democracia, más aún cuando hasta los presos mantienen sus derechos civiles íntegros, es incomprensible que un ciudadano cumplidor tenga menos derechos que su vecino debido a sus costumbres de alcoba. Porque no es más que eso.
Este blog no parará de decirlo. Igualdad de derechos ante la ley. Nada más que eso.
Y para embellecer aún más esta bella noche de libertad, un canto de celebración y belleza. Por todos vosotros y, en especial, por todos aquellos que han sufrido sólo por ser quien son.
Ground Control? This is David Bowie…
•enero 6, 2010 • 3 comentariosY no me he podido resistir. He aquí al padre de la criatura de la película Moon, de la que os hablaba hace dos posts.
Y, aunque Moon sea muy buena, aún le falta mucha mili al muchacho para llegar a una centésima del talento de su papá.
David Bowie es uno de mis muertos del rock favoritos. Y digo muerto a sabiendas de que dicen que está vivo. Pero no, porque yo lo ví morir con mis propios ojos. Cuando en un concierto, en mi Zaragoza natal, dedicó la última hora a dejar tocar un sampler mientras el destrozaba el aire con un saxofón bajo.
Com William Burroughs
El que fue uno de los músicos más vanguardistas y geniales del final de los sesenta, producto de la Warhol factory, bestia del glam rock, intelectual poderoso, apoyo de Lou Reed (de aquí a poco vamos con ése) reptil del pop de los 80s, murió en Zaragoza.
Pero nos dejó un legado de los que asustarían a cualquier aspirante a aprendiz de músico. Imaginó un nuevo rock en medio de los ácidos mayos del 68, ideó el glamour cuando lo que se llevaba era no abusar del agua y tocó con la varita canciones que, sin él, no hubiesen pasado de nada como la versión del Dancing on the Street de Mick Jagger o el Under Pressure de los Queen. Eso por hablar en participaciones puntuales, sin tener en cuenta que Iggy Pop lanzó sus dos primeros discos en solitario cuando vivían ambos en Berlín, compartiendo apartamento e intentando rehacer sus carreras, desechas por la cocaína y otras. Del mismo modo, el famoso Transformer de Lou Reed cuenta con su colaboración.
Con Iggy Pop y Lou Reed
Polémico, casado, asumido bisexual, cuando en 1972 se la podía haber jugado (y lo hizo) en los Estados Unidos, hablaba del Homo Superior en tiempos de Paz y Amor. Acusado de racista por sus declaraciones en las que consideraba a Hitler una superstar, está casado con la modelo Iman (Iman Mohamed Abdulmajid) desde 1992.
Como actor, memorable es su “Feliz Navidad, Mr Lawrence” o el magnífico “Labyrinth”.
Como showman y como dandy, decir que es capaz de convertirse en un reptil andrógino o de ser uno de los hombre más elegantes del planeta, y su imagen -incluyendo sus iris verde y azul- ha sido una especie de marca.
Difícil será que el acomodado Bowie, que debe ser Sir a estas alturas de matrimonio y producción musical, nos sorprenda con novedades, pero lo cierto es que lo que nos ha dejado ya, es suficiente como para merecerse mucho más que esta miserable entrada en el blog.
Y como homenaje a lo de Moon, aquí va, como prometido:
Los Magos Zoroastrianos del Oriente
•enero 6, 2010 • Dejar un comentarioSiguen las dudas sobre quienes eran estos personajes llamados Reyes Magos. Posiblemente eran persas y sacerdotes zoroastrianos (los llamados Rab Mags) y hay cincuenta millones de teorías sobre si fueron o no fueron a Belén siguiendo una estrella, como relata Mateo en su Evangelio. Yo, como religión no gasto, como sabéis y soy más de creer en los sincretismos, me da que Mateo estaba dando a entender el origen zoroastriano y no judío (frente a la figura del Sanedrín y Herodes) de nuestra religión. Ysi no, mirad los parecidos. Pero esto no son más que conjeturas de mi cabecica. O sea, que cualquier astrónomo, historiador o teólogo me daría sopas con honda en estos temas.
Así que me voy a centrar en lo que venía a hacer que era desearos a los que en España, Italia, Suiza, Grecia, Alemania (católica), Austria, Suecia, Finlandia y partes de Hispanoamérica gozáis de un día festivo (aquí en Portugal, en eso somos sajones, o sea que a currar), que lo disfrutéis con salud y a los que recibís vuestros regalos hoy que los Reyes Magos os hayan traído POR FIN el Scalextric (aunque sea 30 años tarde).
Y a los que no, pues os dejo una muestra del rico repertorio musical barroco español que si no fuese por Jordi Savall et al, se habría perdido para siempre por nuestra desidia, y que es especialmente rico en villancicos y músicas de adoración de los Magos.
Un abrazo.
Moon
•enero 4, 2010 • 7 comentariosEmpecemos el 2010 hablando de cine, para ver si encaminamos el año por la vereda del celuloide (larga vida!). Y como el año invita a ver la incomprensible segunda parte de la incomprensible (lo siento, dvd) “2001″, pues vamos a meter mano a una de las que considero las mejores películas de ciencia ficción de los últimos años. Se me puede echar en cara que eso no es mucho decir, que la ciencia ficción se murió en los ochenta, caquéxica y patéticamente; y no me queda otro remedio que dar razón a quien tal dijere. Pero igual le diré que esta es una película capaz de ponerse a la par con muchos de los grandes clásicos, como “Atmósfera cero” o “Total Recall”. Y todo con un presupuesto moderado, con seis actores de los cuales sólo uno, Sam Rockwell está presente todo el metraje en carne y hueso. El otro gran presente es un robot interpretado por Kevin Spacey (esto a los que la veáis doblada os dará lo mismo) que consigue uno de sus grandes papeles de siempre.
Sobre la producción en sí, lo cierto es que el ambiente de Ciencia Ficción se recupera, sorprendentemente, disminuyendo el número de los interminables efectos visuales con que nos regalan desde hace un par de decadas los grandes estudios y que a mí (y sí, va por Avatar) no sólo no me dicen nada sino que, muchas veces, me alejan en las tres dimensiones del espacio de la sala de proyección.
El director, Duncan Jones que, a pesar de lo que el apellido diga, es el hijo mayor de David Bowie (lo acabo de descubrir, no os creáis que me sé estas cosas) mantiene la cinta en un tour de force permanente, con un manejo de la historia que impide desinteresarse al espectador más despistado o somnoliento…
Sobre la historia, para los que no la hayáis visto aún, os puedo contar que transcurre en unos 20 años desde hoy. Se ha descubierto, en la cara oculta de la Luna, un nuevo recurso energético casi inagotable. El mundo vive en paz y feliz gracias a su existencia (o eso entendemos). Para ello, una base lunar, con cuatro máquinas de extracción, es controlada por un robot y un único ser humano que cumple turnos de 3 años. Al actual inquilino de la base le resta apenas una semana para volver a su mujer y a la hija que sólo conoce por los vídeos que recibía por la precaria red de comunicación que existe en aquél hemisfério del satélite. Y digo recibía porque, desde hace meses, no hay comunicación con la tierra. No sabe nada, ni de su familia, ni de la empresa, ni de la humanidad en general (Acabo de reparar en las connotaciones de esta historia y el famoso Major Tom… no me voy a resistir a hacer un post en seguida)
Pero que hace él allí exactamente? Serán ciertas todas sus percepciones? La soledad no le habrá sorbido el seso? Está realmente sólo?
Es de eso de lo que trata el film. De un hombre solo, que habla con una máquina cuando no hay humanos, que trata de plantas cuando no hay familia y que cumple con un deber que no entiende exactamente.
Una fantástica reflexión sobre la soledad, el sacrifício y las implicaciones que tienen los excesos de la Ciencia.
Pero, sobre todo, una gran peli que ningún aficionado al género debería perderse. Luego no digáis que no aviso.
2010
•diciembre 31, 2009 • 9 comentariosPero lo cierto es que no todo puede ser acidez y diabetes. No todo puede ser pesimismo. No todo puede ser economía y política. Y aunque las cosas vayan de mal en peor, otro ciclo ,de los pocos que en este mundo se nos otorgan, se cumple. Un año nefasto para muchos se cierra y se abre otro del que apenas conocemos que empieza pasado mañana. Nada más. Lo que venga en él será bueno o malo, pero nosotros tenemos mucho poder para recibir lo que se nos dé.
Después de 35 años en el planeta, de muchas fiestas, muchos amigos, amigas, conocidos, enemigos, lecturas, películas, sueños, aprendí o más bien deduzco que lo único que nos queda al final es lo bailado, lo cantado, lo reído. Si en España se dice aquél “que me quiten lo bailao” es porque somos un pueblo viejo, que puede no ser muy sabio, pero mucho ha visto.
Así que vengan las hostias de donde vengan, este vuestro amigo y barman frustrado os recomienda y os desea que en el nuevo año os entreguéis a la risa, a la fiesta, al amor, a la parranda, a la familia, a los amigos, al buen vino, al buen yantar, al descanso, a la lujuria, al calor y a los abrazos. Porque cuando el año que viene por estas fechas nos encontremos aquí, de nuevo, reflexionando sobre lo que pasó y lo que nos viene, será de ese puñado de cosas de las que nos quedará un recuerdo grato. Y las otras se irán borrando lentamente de nuestra memoria conforme nuestra vitalidad se desvanece año tras año.
Aquí os dejo un vídeo de una famosa película y serie que me vi forzado a tragarme y que acabé por apreciar. La canción es la misma del año anterior, pero no es siempre la misma canción cantada, quizá, por otros?
Feliz 2010 a todos y en especial a los que ya sabéis.












